Y ponemos pie en Uruguay

Tras viajar a Barcelona en tren, tener que coger un taxi para no perder el avión con destino a Uruguay y después de 25 horas de viaje, por fin ponemos pie en Sudamérica.

18 de octubre, una fecha que probablemente no olvidaremos.

Vamos a pasar más tiempo en Montevideo del que teníamos previsto, es la cuarta vez que el barco que transporta nuestra casa se retrasa. Son 15 días de espera, lo que lleva consigo gastos imprevistos en un país donde TODO es carísimo, un contacto mucho más cercano con los uruguayos y tiempo suficiente para recorrer cada cuadra (calle) de la ciudad.

Las ferias, lo que en España llamamos mercados o mercadillos, se levantan cada día en una calle distinta. Hay mesas, camionetas, puestos, ponchos, trapos en el suelo, y en ocasiones el sonido de candombes y tambores que se pasean entre los miles de productos que se venden. Aunque entre tanta oferta no es fácil encontrar alguna ganga. Por ejemplo el kilo de tomates superaba los 3€, y el kilo de manzanas se quedaba cerca.

La artesanía también está por todos lados, es parte de ellos, al igual que el termo en un mano y el mate en la otra, que les acompaña donde quieran que vaya como si fuese una extensión de su cuerpo.

Ya que tenemos tiempo, Javi, Lorena, Carolina, Mateo, Anabel, Elizabeth y todos los uruguayos que acá conocemos nos echan una mano para expresarnos bien en el país:

Acá todos los españoles somos gallegos, es raro ver a alguien con una gran busarda y de las orejas de las mujeres cuelgan caravanas. Los niños se hamacan cuando van al parque, y si alguno de ellos se cae, no quieras cogerle, mejor que le prendas, por lo pueda pasar.
Pese a estar 15 días no tuvimos tiempo para apichonarmos, eso sí, casi se nos desgastan los championes de ir de aquí para allá, de boliche en boliche tomando medio y medio.

Fuimos muy culones de conocer a gente con tan buena onda.

Como no, también nos han hablado de Pepe, “Una oveja negra en el poder” como titula uno de los muchos libros que hablan del expresidente del país.

Y es que entre tanto lobo con corbata, como va a estar bien visto que Mujica done el 85% de su sueldo, que no quiera comprar un avión presidencial, que permita que ya no solo huela a jazmín en las calles y que las flores no solo estén de adorno? Qué ejemplo es para los que le rodean el vivir en su más que modesta casita, pudiendo ocupar un palacio con casi 40 personas que incluso le planchen los calzoncillos.

Los Uruguayos nos cuidan, nos dan de probar asado, empanadas de carne, dulce de leche, vino, cerveza, faina, torta frita, chivito….¿nos quedamos unos días más?

Hoy nos vamos a bailar al ritmo del Candombe. ¡¡Que viva Uruguay!!

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