Valle el Sosneado

Paraíso Termal

Una foto bastó para despertar en nosotros el deseo de adentrarnos en el Valle el Sosneado que se esconde a los pies de los Andes, en la provincia de Mendoza.

Una piscina de aguas termales a cielo abierto que pertenece a las ruinas de un hotel abandonado, cuya estructura lucha con el tiempo por mantenerse en pie, y cuyo enclave guarda historias personales como la de pasajeros del Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que cayó a pocos kilómetros de aquí el 13 de octubre de 1972.

Todos hemos visto la película basada en este suceso, VIVEN

A solo 2 días a pie, y con la ayuda de un caballo para cruzar el río, puedes llegar hasta el lugar del avión siniestrado, donde todos los años se hace un homenaje a las víctimas y a los 16 supervivientes que cruzaron los Andes a pie luchando por sobrevivir. Si hubiesen caminado hacia el Este, en vez de ir hacia Chile, hubiesen llegado al Sosneado en sólo 2 o 3 días.

En el valle puedes ver casas habitadas solo por unos meses, cuando el ganado es traído a pastar por estas tierras. Si te acercas a alguna casa puedes negociar el contratar un caballo por varios días para llegar hasta el lugar donde cayó el avión. Una persona te acompañará.

El hotel también guarda historias que se cuentan a voces en el pueblo; Juan Domingo Perón, el que fue presidente de Argentina y el mismo que guardaba una más que bonita amistad y simpatía hacia los nazis, escondió, protegió y se reunió aquí (tras su regreso de Europa a Mendoza en el 1940) con varios personajes muy afines a Hitler, como su representante en Sudamérica, Ludwig Freude.

Mucha gente nos dijo que no podríamos recorrer con la furgoneta los 65 kilómetros de ripio, barro, arroyos y ríos que nos separaban del lugar, pero nuestra compañera de viaje no es una furgoneta cualquiera, es La Furiosa.

Condujimos 3:20 H a orillas del río Atuel, viendo como las montañas se elevaban a ambos lados de la ruta y estrechaban el valle hasta los Andes.

Después de 65 kilómetros pasamos a formar parte de la preciosa postal que nos rodeada.

Las piletas son como un altar en mitad de un paraíso lleno de vida, un paraíso donde un Puma nos regaló unos minutos de su presencia. La naturaleza es única.

¡Este es un sitio mágico donde la noche te cubre de estrellas!

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