Un pequeño paraíso  

PLAZHI I GJIPESË

Entre Dhërmi y Jali, al sur de Albania, nos encontramos con este pequeño rincón. Condujimos montaña arriba sin saber que al otro lado se nos abría una costa azul e inmensa, sin grandes hoteles o edificios que alterasen el paisaje. Menuda joya tiene aquí Albania.   

Nos desviamos de la carretera principal por un camino hacia el mar y llegamos a una llanura de arena rodeada de árboles. Desde aquí, puedes caminar unos 20 minutos por el lateral de la montaña, y sin dejar de ver el mar  llegas a una cala de piedras con un agua limpia y cristalina. A espaldas de la playa puedes perderte por el Cañon Gjipese.  

Varios todo terreno bajaron por este camino, a La Furiosa ni se le pasó por la cabeza.

El trayecto de vuelta se hace un poco más largo ya que es cuesta arriba, pero si lo haces cuando empieza a caer el sol, es un paseo con un atardecer frente a ti que solo dejas de ver cuando se termina el camino. Aquí pasamos 3 noches, sin ruidos y un cielo en el que no cabía ni una estrella más!

Por dormir aquí tienes que pagar un precio simbólico ya que este pequeño trozo de tierra pertenece a una de las dos familias albanesas que viven por la zona. Quién sabe……..

Ya que en Albania se llevaron a cabo una serie de expropiaciones de los terratenientes en 1944 Terminaron convirtiendo toda tierra en propiedad estatal, como decía la constitución de 1976. El último gobierno de Ramiz Alia, acabó con las cooperativas y repartió sus tierras entre los campesinos. El primer gobierno de 1991 abolió la constitución de 1976 y declaró como legal la propiedad privada. Desde entonces estalló una lucha por la tierra y los inmuebles. La gente saqueaba fábricas y cooperativas. Cesó casi toda actividad económica. Aparecieron los descendientes de los terratenientes y reclamaron sus tierras. En las ciudades surgieron descendientes de antiguos dueños de viviendas e intentaron desalojar los residentes actuales. En el campo comenzó la lucha para obtener tierras. Incluso llegó gente de otros países para aprovecharse del caos. En la actualidad se ven muchas construcciones sin acabar que han sido derruidas, ya que o bien las tierras no pertenecen a dichas personas o están construidas sin permisos. Debido a esto, y según nos dijeron, es complicado para un extranjero comprar un terreno, algo menos difícil comprar algo ya edificado.

Pasamos alguna mañana con un niño de 12 años que por allí vivía. Cuidaba de la hermana, de la vacas, las cabras, las gallinas y los patos, estos últimos solo los tenia porque como él decía, “ they are beautiful”. Le preguntamos porque no había ni un solo pez cerca de la playa, y riéndose nos dijo “boom boom” , dinamita, así pescaban hasta hace poco. Se tumbaba en la playa con nosotros y disfrutaba en silencio mirando el cielo o el mar. Le encantaba vivir allí, le entendemos, no quería una ciudad, ni contaminación, un móvil o que aquello se llenase de gente. Quizás es como lo ven mis ojos pero, nos encantó ver todo eso en un niño de 12 años.

Ojalá os dure mucho.

Esperamos y esperamos antes de marchar para despedirnos, pero la tormenta no pasaba, y la pequeña explanada ahora era un charco enorme y lleno de barro. Decidimos marcharnos porque entre la sal, la arena y la falta de agua tanto para beber como para ducharnos, parecíamos una anchoa.

Esperamos verte de nuevo, más mayor, pero con la misma alegría.

AlbaniaNiñoPlaya

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