Un aniversario muy romántico

Como no sabíamos por donde íbamos a estar el día de nuestro aniversario, decimos no planear nada, celebrarlo sobre la marcha y donde nos pillase, seguro que encontraríamos  un sitio precioso, tranquilo, alejado de la multitud, con bonitas vistas, solazo y un buen vino, y si no, nos daríamos un caprichito a base de mojitos. Eso es actitud.

Pues el día llegó y en Hungría nos pilló, agotados de conducir por la autovía, lloviendo sin parar y con un cielo que no dejaba pasar ni un rayo de sol. No exactamente lo que nosotros habíamos pensado.

Pero bueno, al final terminamos celebrando nuestro aniversario haciendo algo especial, algo que no habíamos hecho nunca y algo que ni nos acordábamos de cuando fue la última vez que lo hicimos.

Allí nos encontrábamos, en un área de servicio, cansados del viaje, la lluvia, hambrientos y con algo que celebrar, no nos quedaban muchas opciones, al Mcdonald . Habíamos olvidado el sabor del Big Mac, de las papas fritas, y de lo mal que se siguen abriendo los sobres de ketchup. Ya con el estómago lleno y la celebración llegando a su fin, por primera vez, en la gasolinera decidimos dormir, con vistas a los surtidores y con una tranquilidad que entre coches, camiones, bocinas y lluvia, nunca parecía llegar.

¡Feliz Aniversario!

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