Tristeno no es fácil de encontrar 

Pero mereció la pena

Pasando la noche junto a una preciosa cala, Alonki Fanariou, conocimos a Panos un chico griego.

Cenamos en la cala y Panos nos comenta que como nuestro plan es conducir hasta el sur de Grecia, deberíamos pasar a verles a su pueblo, cerca de las famosas montañas Vardousia. Según él, tampoco nos tenemos que desviar mucho, una hora o una hora y media.

Días más tarde, desde el puente que cruza a Petra, partimos montaña arriba hacia Tristeno. No teníamos mapa, los carteles tenían los nombres en griego ,el GPS quería que fuésemos monte a través, y sin nada más que árboles y montañas alrededor para explicar por teléfono a Panos donde estábamos, se avecinaban horas en la carretera.

Como después de dar varias vueltas seguíamos sin encontrarnos, paramos en el arcén y caminamos por los alrededores a ver si veíamos un árbol azul o una montaña con escaleras mecánicas, algo que pudiese servir a Panos para guiarnos. A los pocos minutos aparece por allí un camión, el frutero que hace el reparto a todos los pueblos de la zona. Hacía tiempo que no veíamos fruta así, todo era enorme. El señor se bajó del camión porque pensó que teníamos una avería , le dijimos que todo estaba correcto pero que necesitábamos llegar a Tristeno, no tardo ni dos segundos en ofrecerse para llevarnos. Pasados unos 35 minutos , durante los cuales La Furiosa tuvo que esforzarse por no perder el rastro del camión, y ya en la plaza del pueblo, este señor tan amable nos invitó a un café frappé.  Se parecía a mi padre, pero en vez de fontanero, frutero.

Este café tiene su origen en Grecia, más concretamente en Tesalónica allá por el año 1957. Tenéis que probarlo si vais a Grecia, está buenísimo, si vais en verano es posible que no dejéis de beberlo.

Panos estaba volviendo de Atenas y nos dijo que cuando llegásemos fuésemos al bar del pueblo, que es el bar de su primo. Nos costó un poquito entendernos, pero poco fue suficiente.

Nos trataron como uno más, no nos faltó de nada. Pasamos dos días con toda la familia, el primero más bien con todo el pueblo de Pendagii, el pueblo de al lado, festejando el centenario del árbol que tienen en la plaza mayor, y el segundo paseando, viendo los animales de los padres de Panos y celebrando un cumpleaños familiar.

Muchas gracias por tratarnos tan bien.

2 años después volvimos a Tristeno 😉

Nos parecemos mucho a los griegos, les encanta reunirse, festejar, comer y beber, son muy abiertos, alegres, hospitalarios … Buena gente.

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