Los Pingüinos y el Humano

El pingüino de Magallanes es uno de los más pequeños de su especie, tiene una altura que ronda los 44 cm y un peso aproximado de 4 kilos.  Estos pingüinos tienen una esperanza de vida que ronda los 15 años, y en época reproductiva se alejan de la costa unos 50 kilómetros para conseguir alimento, que encuentran a unos 80 metros de profundidad. Se alimentan de sardinas, fueguinas, pejerrey, calamar, merluza, róbalo y pulpo.

Los primeros navegantes que llegaron a las cosas de América del Sur en el siglo XVI describían a los pingüinos como “patos con alas atrofiadas que nidificaban en grandes colonias”. Los navegantes encontraron en esto una enorme fuente de recursos; como los pingüinos no huían de los cazadores estos podían atrapar decenas de aves y robarles un gran número de huevos para llenar las despensas de los barcos.

Debido a la masiva caza del zorro y el puma (que como siempre solo se lleva a cabo por el interés personal de los humanos, ya que estos carnívoros se alimentan del ganado) los pingüinos han dejado de tener un predador natural y así han establecido grandes colonias reproductivas, como la de Punta Tombo y Cabo Virgenes en Argentina.

Estas bonitas aves marinas tiene un ciclo biológico bien marcado:

  1. SEPTIEMBRE: la parejas llegan a las colonias y los machos comienzas la construcción de los nidos.
  2. OCTUBRE: se produce el cortejo, la copula y la postura de los huevos
  3. NOVIEMBRE: los huevos son incubados por ambos miembros de la pareja.
  4. DICIEMBRE: nacen los pichones y ambos padres los alimentan regurgitando alimento ya digerido
  5. ENERO: los padres se turnan para alimentar y proteger a los pichones
  6. FEBRERO: los pichones necesitan más alimento y es entonces cuando ambos padres tienen que abandonar el nido y salir en busca de alimento
  7. MARZO: los pichones comienza a abandonar el nido y a juntarse con los unos con los otros. A finales del mismo mes estos se hacen a la mar.
  8. ABRIL: con los pichones ya fuera de la colonia los adultos se disponen a realizar su muda de anual de plumaje.
  9. DE MAYO A AGOSTO: todos los ejemplares siguen la corriente de Las Malvinas. Viven y se alimentan en el mar.

Para el cortejo, las parejas mueven sus cabezas y se mueven rítmicamente, se persiguen en círculos y emiten sonidos muy parecidos al rebuzno de los asnos.

La postura de los huevos se lleva a cabo con menos de una semana de diferencia, y durante 40 días son ambos miembros de la pareja los que se turnan tanto para incubar los huevos como para salir a la mar en busca de alimento. Es aquí cuando se pueden ver peleas para conservar el nido e incluso la pareja.

A finales de enero los pichones comienzan a semejarse a sus padres, pero su plumaje grisáceo continúa sin ser impermeable, por lo que no pueden adentrarse en el mar en busca de alimento, y siguen dependiendo de sus padres, esperando a que su plumaje tome el color blanco y negro que caracteriza a la especie.

En este momento es cuando los pichones necesitan más alimento, lo que quiere decir que ambos padres han de salir a la mar. Para no dejar a los pichones solos, los padres los agrupan con otros, formando lo que se conoce como “guarderías”, donde solo unos adultos se hacen cargo de todos los pequeños. Cuando los padres vuelven a la costa tienen que reconocer a sus descendientes, ¿cómo?  Por medio de vocalizaciones y distintos sonidos.

Ya con un plumaje optimo los pichones hacen sus primeras incursiones en el mar, mientras los padres mudan sus plumas para poder soportar las bajas temperaturas de las aguas del sur.

Con la llegada del otoño toda la colonia se dispone a pasar el invierno en el mar, buscando alimento en el borde de la plataforma continental, realizando una migración hacia el norte y llegando hasta la latitud del sur de Brasil.

Durante esta época los pingüinos deben hacer frente a los a la acción del hombre;  la pesca masiva de alimento, intoxicaciones por hidrocarburos, derrames de petróleo, líquidos provenientes de la limpieza de los barcos y un sinfín de cosas más.

Para no dañar más la especie, es importante mantener una distancias con ellos, especialmente cuando están en época de cría, ya que si por nuestra propia satisfacción nos acercamos en exceso a ellos, los padres abandonan los nidos tratando de escapar de nosotros, dejando los suyos propios desprotegidos y entrando en los de otras parejas, lo que provocará peleas o el pisoteo de huevos.

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