Miradas Indiscretas

Nos sentíamos como intrusos, parecía que estábamos invadiendo un terreno sagrado, o adentrándonos en una remota tribu de Papua, donde por primera vez veían un hombre blanco.

La única diferencia es que nosotros no queríamos evangelizarlos, darles espejos, hachas, ropa para que se cubriesen o alterar lo más mínimo su cultura, solo queríamos disfrutar de las montañas y comernos un Strudel acompañado de un café vienes. Buen rollo.

Había gente que no solo giraba la cabeza al pasar y nos miraba de arriba abajo, sino que se detenía, fruncían el ceño, y nos examinaban de pies a cabeza. Después de vivir este hecho en varias ocasiones pensamos que sería parte de su cultura, una manera de saludar o dar la bienvenida, y pasamos al plan B.

El plan B consistía en el dicho, “donde fueras, haz lo que vieras”, y así hicimos. Cuando percibíamos una presencia que se detenía a nuestro lado y sin ningún disimulo su mirada recorría nuestro cuerpo, nos parábamos frente a ella intentando copiar su gesto, bajando las cejas y subiendo el labio, integrándonos en sus costumbres.

Sin ningún tipo de reparo y pese al plan B ,el “saludo” no cesaba.

Sí, no llevábamos puesto una corbata y un chaleco pero tampoco un taparrabos.

No sé el porque de las malas caras, los malos gestos o la falta de educación de la gente con la que allí nos cruzamos. Pero era constante. Sin duda hubiese preferido las mirada de alguna tribu remota, posiblemente solo llenas de curiosidad y bondad.

Caminando a plena luz del día por la Ribera del río….donde hay centenares de turistas, divisamos un escenario al otro lado del río, y decidimos preguntar a un pareja de unos 35 años que estaba sentada en un banco. La chica rápidamente agarra el bolso con las dos manos y se lo pone encima, a lo que la decimos;

“no se preocupe, no la voy a robar el bolso, solo queríamos preguntarles si hay algún concierto o evento en aquel escenario”

La chica balbucea un poco pero sin ser capaz de construir una frase.

“no os va a gustar, es música tradicional, música de aquí,mejor que no vayáis”, responde el chico, a lo que le sugerimos ir a escuchar flamenco si va a España, algún violín y gaitas si va a Escocia o música bereber si vas a Marruecos, “es posible que te guste, aunque no seas del país”.

Aparte de esto, hay que decir que el paisaje y algunos pueblos de Austria son preciosos.

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