Memorial de Mauthausen 

Un recuerdo de lo que nunca ha de volver a pasar, pero, ¿no es el ser humano capaz de todo?

En 1938 y tras la anexión de Austria al III Reich, comenzaron a llegar presos al campo de concentración Mauthausen. Opositores, reales o no, de la política e ideología del régimen, que eran traídos a Mauhtausen para la construcción y ampliación del mismo.

Aunque al comienzo, la labor principal de los presos era la construcción del campo y producción de materiales para las grandes obras de la Alemania nacionalista, pronto se convertiría en un campo de Categoría III, lo que conllevaba las condiciones más severas de detención, y lo que dio lugar a alcanzar una de las tasas de mortalidad más altas entre los campos de concentración del III Reich.

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Desde 1942 a 1945 se crearon varios subcampos en los alrededores de Mauthausen, donde comenzó el hacinamiento de personas que eran transportadas desde muchos otros campos y en su mayoría del este. Esto llevo a un aumento significativo del número presos, que pasó de 14.000 a 84.000 en tan solo 3 años. El hambre y otras enfermedades debidas a las míseras condiciones dispararon la mortalidad.

Se registraron más de 40 nacionalidades de personas allí encerradas, grandes grupos de polacos, húngaros, franceses, alemanes, italianos, yugoslavos, españoles….

 

 

Miles de presos fueron asesinados a tiros, a golpes, mediante inyecciones letales, cámaras de gas, congelación, explotación como mano de obra, malos tratos , malnutrición… Entre Mauthausen, Gusen y Harth, el capricho y la idiotez de unos cuantos se llevó la vida de más 90.000 personas.

El campo de detención solo tenía un acceso.

Los presos tenían que permanecer en formación hasta 3 veces al día para su recuento.

Algunas barracas del campo acogían a 2.000 presos. Estaban diseñadas para 300.

La alambrada electrificada con 380 voltios se utilizó para camuflar muchos asesinatos que se reportaban como suicidios o intentos de fuga.

Los presos incapacitados para trabajar se destinaban al campo III para ser asesinados.

La cárcel del campo construida en 1939 sirvió para ejecuciones, interrogatorios de presos políticos y demás castigos.

Hoy hay 2 de los 3 hornos crematorios donde se incineraban los cadáveres.

Se puede ver la cámara de gas del sótano, donde más de 3.000 personas fueron asesinadas.

Hay un muro desde donde los oficiales de las SS lanzaban a los presos. Los llamaban “paracaidistas”.

En el “parque de los monumentos” están los monumentos erigidos por los diversos países y colectivos de víctimas.

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