La invasión de los mosquitos

Kotor

Después de casi dos meses en ruta, íbamos a pagar por dormir.  Estaba lloviendo y necesitábamos electricidad para cargar las baterías. Habíamos comprado un cargador, ya que al estar parados varios días en el mismo sitio la batería principal no podía cargar la secundaria.

En Montenegro y Albania muchos de los camping son el patio trasero de casas particulares. Casas enormes que poco a poco van terminando de construir. Un extensión de césped, arena o piedras.

Pagamos 15€ por dormir, electricidad, disfrutar de una duchita caliente y posibilidad de usar la cocina que se basaba en un hornillo y una bombona de gas. La cocina y sala de estar era un garaje sin puerta. Con vistas al mar.

Tratamos de abrir las puertas de la furgoneta lo menos posibles, los mosquitos que por allí vuelan son enormes y no queríamos tener compañía por la noche.

Matamos 3 antes de meternos a la cama y a la mañana siguiente  habíamos perdido la cuenta.

Apagábamos la luz, cerrábamos los ojos y empezábamos a escuchar un zumbido en la distancia que no tardaba en estar sobre nosotros.  Nos hacíamos con él y vuelta a los mismo, apagábamos la luz y….¿¿otro??  Pensamos, “quizás nos hemos dejado una ventana ligeramente abierta”. Revisamos puertas y ventanas y cuando miramos el parabrisas delantero, sorpresa, parecía que un puñado de mosquitos estaban en formación, dispuestos a no dejarnos dormir.

Armados con un frontal y una chancla pasamos la noche en vela.

 

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