JAVI

Nací en Junio de 1983 en Guadalajara, terminé mis estudios, comencé a trabajar y con 22 años fue la primera vez que dejé lo que dicen ser un trabajo seguro, con un sueldo seguro para tener un futuro seguro. Me marché a Irlanda cansado de trabajar en algo que había estudiado por estudiar, y menos mal.

En Irlanda viví en un cuchitril compartido, conocí mucha gente, aprendí el idioma y muchas otras cosas, trabajé de frutero y más tarde de recepcionista. Cobraba menos que en España pero lo disfrutaba mucho más.

En una visita a España conocí a Lidia, me volví de Irlanda, y a los pocos días comencé a trabajar en una recepción.

Al año y con unas décimas de fiebre Lidia me preguntó, “¿montamos una tetería?“. La montamos, volví a dejar mi trabajo, la disfrutamos, aprendimos mucho, nos hinchamos a trabajar, esto nos permitió hacer grandes viajes, ¿pero a qué precio?, mucho trabajo = poco tiempo para ti mismo, las cuentas no cuadraban.

A los 4 años vendimos la tetería, nos marchamos a Edimburgo, viajamos por Escocia, nos gustó y allí nos quedamos. Aquí podíamos trabajar 3 ó 4 días a la semana = más tiempo para ti mismo, las cuentas empiezan a cuadrar. Nuevas experiencias, nuevos amigos, más tiempo, menos dinero, empieza una nueva manera de viajar .

Un año después compro la furgoneta, planeamos el viaje por Europa, vuelvo a dejar el trabajo, y en primavera, otra vez en movimiento. Cruzamos países, conocemos gente, costumbres, experimento nuevas  sensaciones, tengo más tiempo para pensar, aprender y seguir conociéndome.

Volvemos a casa por navidad, nos comemos el turrón y pensamos, “¿y si damos la vuelta al mundo?¿por dónde empezamos?”. No lo podemos hacer del día a la noche, necesitamos algo tiempo, información, seguir viajando, dar forma a un proyecto y mientras tanto claro está, ganar algo de dinero. Vuelta a Escocia.

A principios de enero, nos embarcamos los 3 en el ferry camino al sur de Inglaterra, nos coge temporal y pasamos 26 horas en lo que parece una atracción de feria.

Ya en Edimburgo toca empezar a buscar trabajo, esta vez dejo la recepción por un trabajo de concierge, un poquito más variado, más cercano a la gente e igual de flexible, para poder seguir trotando por tierras escocesas.   El proyecto ya está en marcha.

Un año después y una vez más, decido dejar un trabajo seguro, con un sueldo seguro, para tener lo que llaman, “un futuro seguro”. Me inclino por el camino de lo incierto.

Si con 22 años hubiese elegido lo que mucha gente llama seguridad, lo que yo confundo con miedo o comodidad, cuanto habría dejado de aprender.

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