Cuidadito con los perros

Norte de Grecia

En las montañas del norte de Grecia debido a los lobos y a los osos, los rebaños de cabras, vacas u ovejas son escoltados por un séquito de perros, y no son Chihuahuas.

La primera noche la pasamos junto a un área de servicio/estación de Esquí abandonado en la montaña. Había dos perros con cara de pocos amigos que parecían ser los encargados de que por allí no se acercase persona o perro alguno. Aun así, estábamos cansados de conducir, y este no parecía mal sitio para dormir si mantenías la distancia con los caninos.

Aparcamos La Furiosa y pasados unos minutos los animales se cansaron de ladrarnos, se fueron a intimidar a otros perros y a los dos o tres coches que por allí pasaron en toda la noche.

A la mañana siguiente hacía un día soleado, buen día para desayunar fuera. Pero nada más empezar a sacar la comida el “perrito” de nuevo enfila hacia nosotros, no sabemos si tenía hambre o se le había olvidado que habíamos pasado la noche aquí. Éramos amigos. Tenemos que meter todo a La Furiosa y conducir un par de kilómetros para desayunar tranquilos. Vuelta a empezar, sacamos la mesa, los zumos, te, café, galletas….y nos ponemos a freír un poco de bacon. En menos de un minuto tenemos una manada de perros andando sigilosamente hacia nosotros, justo delante de La Furiosa. Con el mismo sigilo que ellos se acercan, uno de nosotros sujeta la sartén mientras el otro mete la mesa a la furgoneta tal y como está.

El beicon era suyo, estábamos dispuestos a echárselo, solo tenían que ladrarnos, acercarse un poco más  y se lo hubiésemos tirado. Fueron demasiado pacientes.

Unos kilómetros más adelante volvemos a parar, esta vez con La Furiosa en posición estratégica, si venían les veríamos desde lejos, no habría sorpresas. Por fin podemos desayunar.

Girando la primera curva después de desayunar nos encontramos con otros 3 perros que salen corriendo detrás de La Furiosa. ¿Pero esto que es?

En esta zona hemos visto a perros rodear coches, salir corriendo y ladrando detrás de gente en bicicleta o andando por el campo.

Más tarde y después de todo esto fuimos advertidos por la gente del lugar, “cuidado con los perros, y si oís cencerros o veis ganado, estar atentos y no os acerquéis”.

Aun así y con todo esto, El Parque Nacional Pindos, su gente, la comida y el entorno, bien merecen una visita.

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