De  Kavadartsi a un hotel en Bitola

No teníamos ni idea, pero el día que llegamos a Kavadartsi nos encontramos con una fiesta vinícola. Con lo que nos gusta el vino.

Solo queríamos pasar a visitar a Borce, (leer post  Borce, un Macedonio en Albania)  charlar con él y darle las gracias por sus sugerencias. Terminamos pasando la noche en La Furgo, que estaba aparcada completamente en la acera, enfrente de la casa de nuestro amigo. En este pueblo todos los coches aparcan de esa manera, nosotros seguimos las costumbres de la zona.

Un pueblo chiquitito, con música y bailes tradicionales, buen queso, vino y gente alegre.

Después de haber degustado todos los vinos de la comarca quizás La Furiosa no era el mejor sitio para dormir, se nos hacía pequeña, muy pequeña y aunque esta sensación ya la habíamos experimentado  anteriormente, no terminábamos de acostumbrarnos. Tuvimos que pasear bajo la lluvia.

A la mañana siguiente continuamos con la ruta, pero al llegar a Bitola la resaca que teníamos solo iba en aumento, teníamos que parar, ducharnos, comer bien y dormir.

Nos alojamos en el Hotel Epinal , 20€ la noche cada uno con parking, desayuno y spa incluido. Fue un capricho, pero un capricho necesario.

Paseamos por las calles de Bitola y por su bazar, descansamos, hicimos la compra, nos preparamos la comida con el buffet libre del desayuno y nos pusimos en ruta de nuevo. Teníamos mono de furgo, queríamos volver a nuestra casa móvil y la comodidad del spa me había dejado unos hongos de regalo en la espalda.

Ponemos rumbo a Ohird, una bonita ciudad con un casco antiguo donde merece la pena perderse.

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