Borce, un Macedonio de vacaciones en Albania

Viajar en furgoneta

Necesitábamos una ducha y buscar algo de información en internet. Nos damos un capricho y terminamos en un camping que de nuevo es la parcela delantera de una casa. El camping se llama Ksamil como el pueblo donde se encuentra, los baños impolutos y los dueños encantadores. Precio 15 €, vistas al mar y … Borce.

Borce es un hombre de Macedonia que trabaja desde casa para una compañía de Estados Unidos.

En definitiva, ¡Borce es un fenómeno!

Estaba veraneando con la familia en uno de los apartamentos que podías alquilar dentro de la misma casa de los dueños del camping. Viene a esta zona mucho, ya que en Albania abunda la buena gente, es barato y muy bonito.

Nada más pasar por nuestro lado nos mira, le miramos, nos saludamos y a los pocos minutos estamos en su apartamento charlando, con unas coronitas y unas pechugas de pollo empanadas que estaban de muerte.

Nuestra intención era quedarnos una noche y terminamos quedándonos tres.

De su apartamento nos fuimos a la parcela donde estaba La Furiosa, nuestra furgoneta, teníamos que terminar de mirar unas rutas en internet para los días siguientes. Y antes de encender el ordenador nuestro amigo Borce aparece con la cena , más coronitas y … felicidad.

Parecía que nos conocíamos de años atrás, entre nosotros había confianza y ganas de estar a gusto. Hablamos y reímos toda la noche, él nos deleitaba tocando la guitarra y cantando con la boca llena de comida, a pesar de que como él decía, «No tengo hambre».

Por supuesto le dijimos que iríamos a verle a Macedonia, y en el delirio de la noche nos contó mil historias y nos recomendó un buen sitio para acampar, comer y cenar gratis. Los casinos de 4 y 5 estrellas que hay a la entrada de Macedonia cruzando desde Grecia. Nos decía que podíamos ir a comer a uno y a cenar al otro, totalmente gratis, solo por ser europeos. Todo quedo aquí, una anécdota más y no le dimos importancia.

A la mañana siguiente no teníamos nada de información, y en una hora teníamos que dejar el camping, pensamos en quedarnos de nuevo pero pagar por dormir era un pequeño lujo que no queríamos permitirnos.  Andando por la zona vimos un cartel que decía, free camping» y una flecha. Seguimos la indicación y llegamos a un bar/restaurante, preguntamos al camarero, y nos señaló la parte trasera del bar. Ese era el camping, un cacho de terreno detrás del bar, con luz, internet y ducha caliente. TODO GRATIS.  Le preguntamos tres veces al camarero para cerciorarnos y no tener sorpresa más tarde. Insistió “All free”.

Nuestro amigo Borce recibió la buena nueva con alegría, estaba contento de que nos quedáramos y decidió invitarnos a comer  en el bar. Pese a que le dijimos que no, que gracias, que no tenía por qué invitarnos, que podíamos tomar algo por la noche, más tarde, y que este día lo queríamos aprovechar para recopilar algo de información, él insistió, y nosotros  aceptamos tomarnos un café. El camarero no trajo café alguno, trajo comida, vino y cerveza. Obviamente la comida se alargó, mucho, mucho, mucho.  Y otro día más aquí.

Fueron tres días de no parar, inolvidables, y que seguirían más tarde en Macedonia.


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¿Crees que comimos gratis como decía Borce?


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